Las consecuencias sociales y laborales del ajuste dañaron el tejido social argentino. En el 2016 todos los índices sociales registraron un deterioro alarmante como consecuencia de la aceleración de la inflación, los tarifazos, el aumento en la desocupación y la caída de la capacidad de consumo de los trabajadores.

Los datos publicados ayer por el INDEC que indican una disminución del 1,7% del nivel de pobreza y un aumento del 0,1% en la indigencia, surgen de la comparación con los últimos seis meses del 2016, o sea, es una mejora respecto a un período de profundo deterioro social.

Pero ni siquiera así los datos que publicó el INDEC para Tierra del Fuego muestran una mejora. Luego de un 2016 doloroso, en los primeros seis meses de este año se registró en nuestra provincia un 11,3% más de pobres y la indigencia creció en un 42,8%.

Esto quiere decir que el modelo económico de Cambiemos ha empujado en lo que va del 2017 a 1.928 ciudadanos fueguinos por debajo de la línea de la pobreza, de los cuales 1.428 no llegan ni siquiera a comprar los alimentos básicos para su supervivencia.

Estas cifras duelen y dan bronca. También confirman una vez más que Tierra del Fuego es de las provincias más afectadas por el rumbo de las políticas del Gobierno de Mauricio Macri. Por eso venimos enfrentando y cuestionando este modelo de ajuste y precarización. Necesitamos rectificar el rumbo de nuestro país, ya no solo en defensa de nuestro futuro, sino para revertir urgente este presente que duele y preocupa.

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